¿Cómo ayudo a mi hijo a entender sus emociones?


La inteligencia emocional es muy importante para comprender aspectos de nosotros mismos y entre mejor manejemos nuestras emociones, mejor será nuestra salud mental y nuestro desarrollo social. Por esto, es necesario que desde edades tempranas empecemos a formar estas habilidades.


¿Y cómo poder ayudar a nuestros más pequeños? Lo primero será ser conscientes de que los niños observan constantemente a sus padres y éstos se convierten en modelos a seguir, recuerda que tu ejemplo marcará la pauta que ellos considerarán como adecuada.


Igualmente hay que entender que todas las emociones de los niños son importantes. Algo que para el adulto carece de relevancia para el menor puede no ser así. Entonces, resulta vital ser conscientes no solo de nuestras emociones, sino también de las suyas. Acéptalas, no las niegues ni las evites y procura enfocar los recursos de tu hijo a buscar soluciones. Por ejemplo: evita frases como: “No te pongas triste, no pasa nada” …Recuerda que para él si pasa. Mejor usa frases como: “Entiendo que estés enojado, se que (tal situación) es importante para ti, estoy aquí si quieres compartir lo que sientes y te puedo ayudar a buscar una solución.


Alienta a tu hijo a hablar de lo que le pasa, qué siente y cómo lo siente. Dale palabras a fin de que logre expresarse. Es fundamental que pueda poner palabras a sus emociones. Enséñale los términos adecuados a las diversas emociones identificándolas de manera adecuada. Puedes crear personajes con diferentes caras (triste, enojado, feliz, etc.,). De esta manera también podrá empezar a ser más empático y mejorarán sus relaciones sociales.


Momento de pensar en soluciones. Cuando el niño deba afrontar situaciones que generen malestar, permítele reflexionar sobre las posibles soluciones y motívalo a encontrar sus propias ideas que lo harán a su vez, cada vez más independiente.


¡A jugar se ha dicho! Nada mejor que ayudar a los niños a comprender sus emociones que los juegos. Acércalos a sus sentimientos mediante variedad de recursos lúdicos con contenidos emocionales para jugar en familia. Así mismo, la lectura de cuentos es una gran herramienta para que nuestros niños logren identificar emociones propias a través de sus personajes favoritos. Los cuentos presentan diversas situaciones ficticias que los enfrentan a la búsqueda de soluciones y resolución de conflictos, permítele que interactúe e intervengan durante la historia dando sus ideas, además de trabajar con sus emociones, se desarrollará su creatividad e incluso puede ser un espacio para compartir tiempo de calidad con tu hijo.










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